SOBRE LA NECESIDAD DE CREAR UN ESTILO PERSONAL

 

El estilo es el autor. Uno de los errores generalizados entre los poetas es no definir su estilo personal desde el principio de su carrera, el redactar utilizando una sola forma y la misma expresividad de los demás; es ser un imitador, no un poeta. Toda información viene de fuera, es imprescindible reciclarla debidamente para no devolverla igual; la producción poética debe ser diversa e interesante; si agradar parte de la gama social «cada quien a su manera» es el intento. Actualmente predominan los versos ampulosos y recargados de tropos, no porque estos gusten al público, sino por la inane competencia existente entre los poetas. Sin embargo, dos de los bardos con más éxito entre la hispanidad y en idiomas ajenos al nuestro, rehuyeron a esa norma, se dedicaron a escribir versos prácticos, llenos de realidades, nada recargados con retórica profesional, y lograron con ello un renombre mayor al de muchos. Ellos son Jaime Sabines y Mario Benedetti. A eso lleva el cultivo de un estilo personal.

            Nadie debe correr tras usanzas, escuelas actuales, movimientos poéticos... con el pretexto de aparentar contemporaneidad... porque eso es correr rumbo al despeñadero. Shel Silverstein admite -cosa que dudo-  no haber leído jamás un libro de poesía. Se dedicó, entre muchas otras labores, a escribir canciones que ganaron premios Grammy. Su fuerte fueron poemas para libros infantiles. La venta de esas ediciones superaron las de los mejores novelistas en USA. Eso demuestra que aquellos que escriben lo que les nace, no lo que la moda dicta, es recompensado con una propagación y comercialización mayor a la obtenida por quien imita a sus homólogos.

            Quien se guía por su instinto e imprime su punto de vista personal, tiene más probabilidades de lograr éxito que aquellos orientados a escribir homogéneamente. Personas paternalistas, quizá tengan habilidad para escribir nanas y poemas infantiles; personas religiosas pueden destacar escribiendo temas morales y éticos; tipos bromistas, posiblemente en epigramas encuentren su fuerte; individuos folklóricos, seguro tienen potencial en temas escritos en lenguaje coloquial. La poesía actual está llena de poetas escribiendo naderías en verso libre, es ya vital para nuestro arte que surjan poetas con amor a la métrica e inclinados a escribir ideas propias en vocabulario personal, in tratar de imitar al resto, en forma o en exposición.

            El bardo se mueve mejor dentro de un ambiente familiar, por esa razón debe evadir técnicas y términos no habituales en su expresividad. En esa legitimidad, la mente del lector promedio encuentra verdades y conceptos fáciles de interpretar. Es a la naturalidad y sencillez que se debe acudir al escribir, no a la sofisticación. Los textos más leídos son aquellos en los cuales el poeta, al pensar en sus lectores, imprimió el sello de su carácter en forma espontánea. El empeño en redactar echando mano de la misma forma (verso libre) y la misma retórica (llena de obscuros tropos) son los aparatos que pierden a la mayoría de los poetas contemporáneos. El verso libre es una de las muchas estructuras que tiene la poesía, no la única. Sin duda alguna, quien cultiva, aparte del verso libre; verso blanco, verso rimado asonante o consonantemente, verso semi rimado... va a encontrar diferentes medios de expresión para desarrollar su propio estilo. Sin el cultivo de ellos, cualquiera debe esperar ver sus textos panza arriba en el gusto del público. Con práctica se logra maestría en cualquier actividad, la rima no queda exceptuada en esta aseveración. El poeta más hábil en el empleo de la métrica, no escribió versos perfectamente rimados, de buenas a primeras, apoyándose únicamente en su don natural, fueron necesarios: largas horas de ejercicios y un buen acervo de conocimientos relacionados al oficio. El público admira un estilo que expresa con facilidad y fluidez pensamientos atractivos, fáciles de recordar y sujetos a las formas; por otra parte, detesta verborreas oscuras e intrincadas que no están sujetas a regla alguna. Es imposible cautivar la atención de lectores u oyentes si se les somete a divagaciones indescifrables que no les dicen nada.    

            Tal vez sea recomendable para quienes empiezan a escribir, entrar a menudo al Internet a leer la mayor y más variada cantidad de poesía posible, también observar cuidadosamente los métodos retóricos y técnicos utilizados por grandes maestros. Otra recomendación sería; que prescindan de talleres poéticos, congresos, y reuniones donde  

exponen sus textos y hasta imparten estrategias "poetas" incapaces de escribir una buena estrofa aun si la salvación de su alma les va en ello. Con esto se destruiría la uniformidad poética existente, y de paso se pondría fin a la sequía de estilos prevalente. El verso libre, bajo la bandera de 'contemporaneidad' ha sido usado y abusado durante más de siglo y medio, todo sistema presentado exhaustivamente aburre y extingue interés en la gente. Es tiempo de convenir que la rima no es obsoleta, obsoleta es la expresividad. La rima es herramienta utilizada por poetas profesionales o que desean aparentar profesionalidad; al igual que los demás artistas cultivan los elementos básicos de su arte. En talleres de poesía, impostores indican el rumbo a seguir a posibles genios en embrión que de haberse desarrollados aisladamente hubieran destacado. Quien siente pasión por escribir poesía, necesariamente tiene que perfeccionar su habilidad en el manejo del cúmulo de frases y palabras que trae dentro, y someter estas al dificultoso rigor de metro, ritmo y rima.

            En el cultivo del estilo personal, deben ejercitarse: Naturalidad, para ser entendido fácilmente; Fuerza, para impactar con elocuencia; y Belleza para agradar a quien nos lee o escucha. La religión de todo poeta debe ser la claridad, no basta con ser entendido a medias, sin ser entendido completa e infaliblemente. Ilusos, que actualmente no son leídos ni en su casa, acarician la idea que en el futuro vendrán generaciones más inteligentes que sí degustaran de sus obras. Otros, algo más engreídos se atreven a decir: "No voy a escribirles poemas y a la vez regalarles sesos para que los comprendan." Quien no es entendido hoy, no será entendido mañana; quien no tiene lectores hoy, no los tendrá en el futuro. Es mentira que los grandes poetas lograron reconocimiento varias generaciones después de muertos. La mayoría fueron reconocidos en su propio tiempo, es verdad que algunos lograron más auge posteriormente a su muerte, pero eso se debió a que los medios publicitarios y de distribución eran más lentos en el pasado.

            Un poema escrito con la sencillez de un artículo periodístico, lógicamente va a tener más éxito y aceptación que un documento pedante atiborrado con palabras rebuscadas como las utilizadas en un documento jurídico. Con esto no estoy recomendando el empleo de vocablos coloquiales a todo lo largo del poema ni en todos los poemas, tampoco estoy condenando el uso de palabras artificiosas, solamente estoy exaltando la necesidad de escribir claramente utilizando vocablos apropiados al tema, estoy enfatizando la necesidad del desarrollo de un estilo personal, sencillo pero bien elaborado.   

           

Humberto